Webs bilingües: inglés y español bien hechos
Si tus clientes hablan inglés y español, tu web también debería hacerlo. Un botón de traducir en la parte de arriba casi nunca es suficiente.
Por qué el botón de traducir te deja mal
Muchas webs de la costa usan un plugin que traduce automáticamente cada página con un clic. Parece una solución rápida, pero el resultado suele sonar raro, se equivoca con los términos locales y puede espantar justo a los clientes que buscas. Un hispanohablante detecta una traducción automática en una o dos frases, y eso hace que el negocio parezca menos profesional.
Además hay un problema de posicionamiento. Muchas de estas herramientas traducen la página dentro del navegador del visitante, así que Google nunca llega a ver una versión en español. A efectos de búsqueda, solo tienes una web en inglés.
Una dirección para cada idioma
Lo correcto es que cada idioma tenga sus propias páginas con su propia dirección. Tu página en inglés podría estar en tuweb.com/services y la de español en tuweb.com/es/servicios. Así Google puede encontrar, leer y posicionar las dos, y tú puedes mandar el enlace adecuado a cada cliente.
Hreflang es un pequeño fragmento de código que le dice a Google que dos páginas tienen el mismo contenido en idiomas distintos. Piensa en él como un cartel que dice «esta es la versión en inglés y aquí está la española». Ayuda a que Google muestre la página en español a quien busca en español y la de inglés al resto. Casi todas las buenas plataformas lo pueden añadir, pero conviene comprobar que esté bien configurado.
Escribe para cada público
Las mejores webs bilingües están escritas para dos lectores distintos. Una pareja británica que compra una villa y una familia española que compra un piso en Málaga tienen dudas, preocupaciones y formas de buscar diferentes. Los extranjeros suelen necesitar más explicaciones sobre cómo funcionan las cosas en España. El comprador local ya conoce el proceso y quiere detalles y precios.
En la versión inglesa, usa los términos locales cuando importen y explícalos. Una inmobiliaria debería mencionar el NIE y la plusvalía municipal, y en español puede ir directa a lo práctico: plazos, gastos y documentación. Una empresa de mudanzas puede contar cómo ayuda con el empadronamiento. Estas palabras son, además, lo que la gente escribe de verdad en Google.
Formularios, WhatsApp y los pequeños detalles
Revisa todo lo que toca el cliente, incluidas las partes que se suelen olvidar. Es fácil acabar con una página en español que envía un correo de confirmación en inglés.
Por último, asegúrate de que alguien de tu equipo pueda responder en los dos idiomas. Una web en español bien escrita pierde su valor si las consultas en español se quedan días sin respuesta.
- Formularios de contacto, mensajes de error y páginas de agradecimiento en los dos idiomas.
- Respuestas automáticas por correo en el mismo idioma que la consulta.
- Botones de WhatsApp con un mensaje predefinido en el idioma correcto.
- Banner de cookies, política de privacidad y aviso legal en español además de en inglés.
- Teléfonos con el prefijo +34 para quien llama desde el extranjero.
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